Etiquetas

, , , ,

Hace algunos días, una comisión conformada por doce “autoridades” aprobó, casi por mayoría, la construcción de cinco centrales hidroeléctricas en la zona del río Baker, Región de Aisén. Si bien el actual gobierno (aunque el proyecto se arrastraba desde mucho antes) no deja de asegurar que esta es la mejor solución a la urgente (?) necesidad de una nueva matriz energética, me cuesta creer -lamentablemente no soy especialista, y más de alguien podrá refutar mis comentarios- que no existan alternativas viables aparte de las horriblemente contaminantes centrales termoeléctricas y los tan peligrosos reactores nucleares. Lo mismo parecen sentir muchos chilenos, pues esta decisión ha generado un descontento enorme. Además, todo se ha hecho de manera muy poco transparente… quizás es eso lo que más nos molesta.

Me pregunto si realmente conviene pagar un precio tan alto para acceder al tan añorado desarrollo. Desarrollo… ¿no será que nuestro “ideal” no va por buen camino? ¿Es aceptable que esta enorme reserva de agua, de vida, y sus alrededores, entre los lugares más hermosos de nuestro país, sean “vendidos” a cambio de esa modernidad que un par de empresas (extranjeras) nos prometen? A mí, por lo menos, me cuesta aceptarlo.

Les dejo algunas fotos del río Baker, de febrero de 2009. Muy pronto, estos poco transitados caminos se encontrarán llenos de camiones, y los habitantes del sector (no solo seres humanos capaces de abstraerse, por cierto) tendrán que compartir su territorio con residuos industriales, escombreras e innumerables torres de alta tensión. Terrorífica escena, por cierto.

Advertisement