La Serena

El post de hoy está dedicado a La Serena, capital de la IV Región de Coquimbo.

Dejo la presentación de la ciudad a Alonso de Ovalle y su Histórica Relación del Reino de Chile (s. XVII):

“Fundose la ciudad de La Serena, que fue la segunda de Chile, el año de 1544, en un muy ameno y apacible valle que baña un río, si no grande, muy alegre y de lindas aguas, con que se riegan sus campos y se fertilizan, de manera que no tiene toda aquella comarca necesidad que le venga de fuera casi ninguna cosa para la vida humana, porque tiene de cosecha, pan, vino, carne, todo género de legumbres y frutas, y aún más que en Santiago, porque fuera de las de Europa y otras propias de la tierra, tiene dos muy buenas: la primera es un género de pepinos muy dulces y que no se mondan, porque la cáscara o tela de encima es muy sutil, lisa y delicada, de color entre blanco y amarillo, listado todo de vetas de un fino morado; la otra fruta es la que llaman lúcumas, [...]. Hácense buenas sementeras, y se crían muchos ganados, aunque no tantos como en la comarca de Santiago, porque llueve menos, y así no son los pastos tan pingües.

[...]

El temple de esta ciudad es absolutamente el más apacible y suave de todo el Reino, porque el ivierno, que en otras partes de él es muy riguroso, y más, mientras más se avecina al Polo, es aquí tan templado que casi no se siente, por estar del Trópico solo seis o siete grados; y así, por estar apartado de la línea equinocial más de veinte y nueve del polo más de sesenta, viene a gozar de un medio templado y libre, así de los fríos de éste como del calor o fuego de aquella. Su día mayor es de catorce horas y es a once de diciembre, y su mayor noche otras tantas, a once de junio.

Ayuda mucho a la apacibilidad del temple, el sitio en que esta ciudad está fundada, que es muy ameno y alegre, no alto ni bajo, del cual hasta el mar hay dos leguas, de la más agradable y vistosa vega que se conoce, toda llena de mirtos y arrayanes, como si de propósito los hubieran allí plantado. Va toda cuesta abajo, de manera que no impide la vista al mar, donde remata en una bien proporcionada bahía, regaladísima de mil suertes de peces y marisco [...].

Comenzó esta ciudad con mucha nobleza, porque sus fundadores fueron de la primera que pasó a fundar aquel Reino, y siempre se han mantenido en ella sus descendientes, conservando el lustre de sus casas [...].”

Histórica Relación del Reino de Chile – Alonso de Ovalle. Edición de Mario Ferreccio. (Conservo las grafías)

* Una presentación y la versión digitalizada de la edición de 1646 se encuentran disponibles en Memoria Chilena.*

 

Han pasado más de cuatrocientos años desde su fundación, pero la Colonia sigue presente en sus construcciones. Imperdible es además la visita a La Recova, el mercado municipal, donde se pueden encontrar -entre muchas otras cosas- productos de la zona. También les recomiendo un paseo en bicicleta (hay varios puestos de arriendo) por la ciclovía de su costanera.

 

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