Gran sorpresa fue la que nos llevamos los habitantes de Santiago la mañana del 29 de octubre… tras una fuerte tormenta durante la noche (fenómeno nada frecuente en estas fechas), la ciudad despertó con todas sus cumbres nevadas. Quienes nos levantamos temprano ese día pudimos disfrutar de un paisaje espectacular. Estas fotos fueron tomadas poco después de las siete de la mañana:



